Cuando hablamos del trastorno disruptivo, primero debemos entender que con el adjetivo disruptivo, se está aludiendo a un proceso o un modo de hacer las cosas que supone una “rotura o interrupción brusca” y que se impone y desbanca a lo boy in gray shirt holding axe beside tree trunk during daytimeque venía empleándose (Diccionario de la Real Academia, 1970). Ahora, la palabra trastorno se refiere según el diccionario a desequilibrio, desajuste y desproporción.

La palabra “trastorno” tiene quince sinónimos  y todos son preocupantes, esto es igual a: molestia, fastidio, perjuicio, excitación, desazón, perturbación, locura, trastrocamiento, desorden, indisposición, malestar, etc. (Océano, 1998).  De manera que al hablar del trastorno disruptivo, se está enfocando en lo que sería el comportamiento de la infancia y la adolescencia donde se puede encontrar un rotura o interrupción brusca de una conducta.

Hay niños que parece que “se portan mal” todo el día, algunos en cambio, manifiestan ciertas conductas hostiles solamente  en determinados ambientes o bajo determinadas condiciones, y otros niños que aparentemente no tienen problemas de comportamiento, pero que en momentos específicos del día son desafiantes a la autoridad. Existe también otra mayoría de niños que muestran todos los comportamientos señalados, y sin embargo no presentan ninguna dificultad específica  a la hora de relacionarse socialmente; es decir forman parte del conjunto que denominamos “grupos normativos”.

El  trastorno disruptivo (TD) es un trabajo importante que debe abordarse desde el contexto educativo y psicoterapéutico, recogiendo información precisa y pertinente de padres, tutores, profesores, el mismo alumno y cualquier otro informante cerca del niño, que puedan dar los datos necesarios para la investigación del caso (Félix, n.f.).

Trastorno de la conducta disruptiva

Los  trastornos de la conducta disruptiva (TCD) en la infancia y la adolescencia constituyen uno de los motivos más frecuentes de  consulta y asistencia psicológica, neurológica y psiquiátrica. Los TCD también se han conocido como problemas o padecimientos externalizados o del comportamiento perturbador  (De La Peña et al, 2011).

En el caso que traemos a estudio concurren diferentes aspectos del TCD,  se caracteriza en que el comportamiento de los adolescentes tanto en el hogar, en el ambiente donde se desarrollan  y en la escuela,  su patrón es de discusión, no atender el llamado de atención de la autoridad y desafiarlo, riñas, acusar a otros de su comportamiento, robar, mentir, entre otras cosas, siendo esto comorbido con los Trastornos Negativista Desafiante (TND) y Trastorno Disocial (TD). Este comportamiento (TCD) se viene desarrollando desde la infancia, lo que  eran unos niños que aparentemente se portaban mal, fue desencadenándose en algo más complejo.

 

El Trastorno Negativista-Desafiante

La persona que presenta el trastorno negativo desafiante (TND), tiene las siguientes características: es negativista, retador, desobediente y hostil con la figura  de autoridad. Manifiesta estas conductas de forma más o menos continua y presenta algunos de los siguientes comportamientos: encolerizarse prorrumpir  en pataletas (berrinches), discutir con adultos, desafiarlos activamente o rehusarse a cumplir sus demandas, molestar deliberadamente a otras persona, mostrar rencor y venganza.  Este trastorno (TND) tiene una relevancia clínica importante; son pocos los conocimientos que se tienen sobre él. Se le considera como una variante del trastorno disocial (TD).

 El Trastorno Disocial (TD)

El trastorno disocial (TD) conocido por su patrón constante y muy recurrente de violación a las reglas que marcan para la edad: robar, mentir, hacer daño a los demás. Este inicia en la infancia y afecta tres entornos, el hogar, la escuela y los pares.

Mateo (n.f.) presenta una serie de factores de riesgo que inciden en los problemas de conducta en la adolescencia.

Individuales Familiares Contextuales/Grupo de iguales
Pobres destrezas en manejo de conflictos-ataques de ira. Bajo nivel económico. Conductas agresivas en clase.
Pobres habilidades sociales. Actividades inadaptadas de los padres. Rechazo de los iguales.

 

Acceso a armas. Estilo educativo ineficaz. Asociación con iguales desviados.
Modelo atribucional externo. Bajas supervisión o control Destrucción de la propiedad o vandalismo.
Experiencias de humillación o rechazo. Alto conflicto familiar. Respuestas ineficaces del profesorado.
Ser víctima de abuso o negligencia (físico, emocional o sexual). Bajo apoyo emocional. Clima de clase inadecuado.

 

Dificultades de aprendizaje Disciplina inconsistente.

Es importante conocer  que el trastorno de la conducta disruptiva (TCD) es algo nuevo en el DSM-5 y que los trastornos TND y TD, son los padecimientos claves en el trastorno de la conducta disruptiva (TCD) dentro del DSM-IV. Corresponden a la categoría de los trastornos de conducta (f.90) de la clasificación Internacional de Enfermedades de OMS (ICD, por  sus siglas en ingles), en su décima  edición, en especial al conjunto F91.0 F91.1 y F91.2 de los trastornos de conducta el F91.3 que corresponde al trastorno oposicionista y desafiante. (De la Peña et al., 2011)

En el DSM-5 es llamado Trastorno destructivo del control de los impulsos y de la conducta, donde hace comorbilidad con los trastornos: negativista desafiante (TND), explosivo e intermitente (TEI)  y el trastorno de la conducta (TC);  mostrando  patrones con similitud al trastorno disocial (TD) que nos muestra el DSM-IV-R.

En los diferentes capítulos de este caso clínico que vamos a desarrollar, abordando las entrevistas,  la historia familiar, los  análisis de los diferentes comportamientos y sus variables, investigaremos la comorbilidad con el TD o TC y considerando  que el TND y el TND, constituyen los padecimientos claves en los TCD.  Investigaremos hasta  donde las intervenciones y tratamientos pueden ayudar a la paciente, a manejarla los comportamientos de sus hijos, que sugieren este trastorno.

Descarga la investigación completa en este enlace: Trastorno Disruptivo

Mirtha Andrea I. Del Rosario Bou es de nacionalidad dominicana, licenciada en Psicología Clínica con una maestría en Psicología Clinica Infanto Juvenil. Tiene un diplomado en neuropsicopedagogia y actualmente cursa un Posgrado en Neuropsicología

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